Kant era un tipo raro. Se levantaba a las 5 de la mañana cada día de su vida, caminaba la misma ruta por Königsberg durante 30 años, tan puntual que los vecinos podían poner el reloj según su paso. Obsesivo, dirías. Pero había una razón: creía en el deber. En la ley moral. En actuar no porque te beneficie, sino porque es lo correcto. Y creía que esa ley moral debía ser universal: si no quieres que tu acción se convirtiera en ley para todos, no deberías hacerla.
Es brutal. Es poco romántico. Porque mata de un plumazo todas las excusas de «es que yo tengo mis razones especiales». No. Si algo no estaría bien que todo el mundo lo hiciera, no está bien que tú lo hagas. Actúa solo según aquella máxima mediante la cual puedas desear al mismo tiempo que se convierta en ley universal. Es el imperativo categórico. La brújula ética más incómoda jamás inventada.
Esta camiseta filosófica blanca trae un grabado clásico de Kant — ese tipo con la mirada perdida en el infinito, probablemente calculando si tu acción sería moral desde todos los ángulos posibles — acompañado de su frase más revolucionaria y más incómoda: «Act only according to that maxim whereby you can at the same time will that it should become a universal law«. No necesita explicación. Te hace pensar. Y eso es precisamente lo que Kant quería.
Para quien ha intentado justificar sus acciones y de repente se da cuenta de que, bajo el imperativo categórico kantiano, se cae de culo. Para quien cree que la ética no es relativa sino fundamental. Para quien entiende que las reglas de juego tienen que aplicarse a todos o a nadie. Para quien necesita una brújula moral que no cambiar según el viento.
Características:
- Tejido: 100% algodón preencogido.
- Gramaje: 200 g/m² aprox.
- Tallas: S hasta 2XL.
- Detalles: Tejido tubular, doble costura en mangas y bajo, refuerzo de hombro a hombro y cuello de lycra.
- Certificado Standard 100 de Oeko-Tex.
Un regalo original perfecto para estudiantes y profesores de Filosofía, amantes de la ética kantiana, lectores de la Crítica de la razón pura, opositores a Humanidades, seguidores del pensamiento moral universal, personas interesadas en la deontología ética, abogados y profesionales de la justicia, activistas de derechos humanos, aficionados a la filosofía alemana, frikis del racionalismo crítico, coleccionistas de merchandising intelectual, y cualquiera que entienda que la verdadera moralidad no negocia.










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